Juan Alberto Madile - Pensamientos
Compartir:               


Nunca y siempre, desde entonces

Ya nunca y por siempre

Jamas, palabra que enfatiza

tanto el ya nunca como el por siempre,

es aquí aplicable:

por esa cosa de hombres

nunca lloré en tu presencia;

y cuando te perdí

en aquel fatídico día,

tampoco lloré en compañía;

y si lo hice en soledad

fue en silencio...

pero cada día te recuerdo

y cada noche te rezo un te quiero

que nunca te dije

ni tampoco entonces pude;

ni abrazarte ni tomar siquiera tu mano,

también destrozada;

porque en seguida

la nube blanca de médicos:

desconectando, explicando en desorden

pero reclamando al unísono.

Supe ahí que la realidad era eso;

y que también mi juventud ahí moría,

junto a mi condición de hijo.

Y que en mí se instalaba

una tristeza definitiva.

No te lloré ni casi velarte pude,

en cambio te dije: yo me ocupo;

y me aboqué desde ese día

a honrar tus compromisos.

¡Con tan repentino nunca más,

mi querido viejo,

cómo no tanta y dolorosa

orfandad por siempre!

Y pienso que en mi último momento,

ahí estarás; no será más que un instante;

no te veré ya lastimado

ni tu respiración sonará mecánica,

pero sé que tampoco entonces

podré abrazarte...

Pasaron cincuenta años desde entonces,

ahora, como cada noche de cada día,

enfatizo en tu recuerdo. 



Sub-cultura juvenil

La pregunta que nunca termina

El hombre como deudor II