Los hechos y sus formas mentales
Hay ciencias fácticas y las hay formales. Se ocupan respectivamente del estudio de los hechos de la realidad y de sus estructuras
Hay ciencias fácticas y las hay formales.. Se ocupan respectivamente del estudio de los hechos de la realidad y de sus estructuras lógico-matemáticas. Con sus correspondencias recíprocas.
J. Piaget, encomiable por su preocupación en el estudio del desarrollo mental en la infancia, ve al inconsciente no sólo en lo instintivo sino en todo lo que en el niño no se conceptualiza. Asimismo, entiende que el pasado infantil no condiciona -como se derivaría del complejo de Edipo en psicoanálisis- la vida del adulto de forma total sino que la personalidad es el resultado de una interacción entre el pasado y el presente de modo que éste modifica, también, retrospectivamente al anterior.
Y en todo caso, acotemos, el presente es fugaz ("tempus fugit", ya decían los latinos), el pasado irrecuperable y el futuro incierto. Es por eso que la historia, desde que se la escribe, se lo hace con letra indecisa (aproximadamente... en tal época).
La psicología genética por su parte, es la disciplina que se ocupa del origen y desarrollo evolutivo de la inteligencia infantil. Disciplina considerada rigurosamente experimental. Comprobándose de tal modo, que la actividad racional se inicia cuando el sujeto infantil aplica a los problemas que se le plantean, un orden susceptible de ser controlado por el pensamiento; y que es es reversible el carácter con que se piensa y se experimenta, "intrínsecamente vinculado a las formas en que opera la inteligencia".
Si bien ésta no es estrictamente una facultad congénita; los factores genéticos "no hacen más que abrir ciertas posibilidades"; y es que todas nuestras estructuras mentales tienen que construirse y la inteligencia es una facultad que opera merced a una sucesión de adaptaciones en equilibrio, entre dos mecanismos "indisociables", de asimilación y acomodación: la inteligencia asimila los datos de la experiencia y los acomoda a las diversas circunstancias del medio ambiente; entre éstas, algunas que se reproducen de forma general, como el lenguaje que emplea una sociedad, sus formas de razonamiento (socialmente) validadas, sus valores, las relaciones entre sus componentes.
Siendo la ontogenética la rama de la biología que estudia los cambios funcionales durante la vida de un ser. Sus etapas: la embriogénesis y la organogénesis. Por su parte, la ontogenia es el desarrollo del organismo individual y la filogenia la evolución de la especie (hasta el establecimiento de las primeras relaciones de parentesco).
Ya de adulto, el animal consciente y autoconsciente que creemos ser, opera en un medio cooperando con otros... sin dejar de estar ligado a sus propias coordinaciones nerviosas. Experiencia vivida que dejará en él, huellas emocionales. Dentro de un desarrollo del conocimiento que es tanto individual como colectivo y en un tiempo histórico que se extiende, en nuestra civilización occidental, desde la filosofía antigua hasta la ciencia contemporánea.
Filosofía que no habrá de desaparecer sino ser el supuesto que abarque y comprenda a otras disciplinas; como la Ontología (que se ocupa de la naturaleza del ser, de la existencia y de la realidad) y la Epistemología (que precisamente, estudia los fundamentos, métodos, límites y validez del conocimiento científico).
Y "huellas emocionales" dijimos. Porque si Dios, como se ha sostenido, se expresa en sus obras, los humanos lo imitamos con las nuestras. Es cuando, como en nuestros mejores intentos, la sensibilidad eleva el sentimiento y empuja una emoción que nos devuelve a ese silencio contemplativo que es anterior, inclusive, a la palabra escrita.
Y hay asimismo un conocimiento sociológico que condiciona aún a la epistemología misma en su propio objeto o contenido, puesto que el conocimiento humano es esencialmente colectivo y la vida social constituye uno de los factores esenciales de su formación y aumento.
En primer lugar hay entonces una sociología animal así como una psicología animal, estrechamente ligadas, dado que las funciones mentales de los animales que viven en sociedad están también por ésta condicionadas; y las investigaciones muestran la directa interacción que ocurre en toda organización viviente, tanto en las elementales como en las sociedades en sentido propio.
Sólo que a partir de la sociología animal, el modo de explicación propiamente sociológico comienza a distinguirse del análisis biológico. Es que el hecho social se diferencia ya del hecho orgánico y requiere de una interpretación especial: al lado de las conductas instintivas (de montaje hereditario ligado a estructuras orgánicas), existen ya, en los animales sociales, interacciones exteriores entre individuos del mismo grupo familiar o gregario, las cuales modifican su conducta (lenguaje por gestos, gritos en vertebrados superiores, educación a base de imitación, adiestramiento...) constituidas por transmisiones que son externas y modifican el comportamiento individual, suponiendo pues, un nuevo análisis que atienda al conjunto del grupo como sistema de interdependencias constructivas, no alcanzando ya con la sola explicación biológica de estructuras orgánicas o instintivas.
Y en segundo lugar, la misma sociología humana tiene relaciones con esa rama de la biología que es la antropología o estudio del hombre físico en sus genotipos (razas) y en sus poblaciones fenotípicas (el genotipo, relativo a la herencia; y el fenotipo, a las adquisiciones del medio).
Adquisiciones de operaciones intelectuales que, como se ve, no se reducen a lo neurológico sino que, entre lo biológico y lo social, anida lo mental; en un paso que es simultáneo: de lo biológico a lo psicológico y social. Es que no hay tres naturalezas humanas (física, mental y social), sino conductas humanas con dos aspectos: el mental y el social. Sólo que aquí, el "yo" es reemplazado por un "nosotros" y las acciones y operaciones, por interacciones que son conductas que se modifican las unas a las otras... sin que deje de ser el hombre una unidad, con sus funciones mentalizadas, asimismo socializadas. Y siendo las representaciones colectivas por su parte, irreductibles a las individuales (cuya síntesis constituyen).
Habiéndose intentado por ello una inter-disciplina entre ciencias fácticas y formales: los hechos, su cuantificación y formalización, mencionados al principio de este trabajo.
Que es algebraica y axiomática, por aplicación de las ciencias formales y exactas (lógica, matemática), con un lenguaje algebraico para expresar la necesidad del ordenamiento social y del equilibrio de los intercambios interindividuales... distinguiéndose entre valores cuantitativos y cualitativos, actuales y virtuales, con cálculos y ecuaciones aplicados a las acciones y reacciones, que expresan servicios y la satisfacción por ellos y, en definitiva, de la interacción entre deberes y derechos (cuando son a cumplir en el tiempo); es decir, se les asigna un "menos" y un "más", según sean deudas o créditos; que si el resultado de la ecuación es "0", significaría el equilibrio de los intercambios... que en la comunidad entera se regulan por normas que ameritan un tratamiento por separado.
Y que es axiomática decíamos, como la intentada por H. Kelsen en el Derecho, con su "teoría pura" y su "norma fundamental", de la cual él dice derivar (deductivamente) todo su sistema... sólo que tal norma no es más que la expresión abstracta de un hecho concreto y es que la sociedad reconoce el valor normativo de ese orden... el cual corresponde por tanto a la realidad social del ejercicio efectivo de un poder y de su reconocimiento (social) así como del sistema de reglas que emanan de él... con lo que nos vemos devueltos a la realidad social que nos sirviera de base a nuestro análisis.
Rosario, (ARG), mayo de 2026
