Juan Alberto Madile
Convivencia
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Sistemas sociales, entre la dinámica y el orden

Cualquier sistema sociocultural moderno se caracteriza por su complejidad dinámica y porque su energía específica es la información. Una teoría sistémica lo estudia.

Cualquier sistema sociocultural moderno se caracteriza por su complejidad dinámica y porque su energía específica es la información. Una teoría sistémica lo estudia.

Ésta distingue entre un sistema externo (sus elementos y relaciones como respuestas a la necesidad de sobrevivencia en un medio) y otro interno (elaboración de elementos y relaciones, a partir del externo pero también actuando sobre él). Con retroalimentación entre ambos. Su resultado: la permanencia o el cambio de su estructura.

Podemos considerar tres niveles: interacción, matriz de interacción e institucional.

Hay en la vida social acciones e interacciones; que dan lugar a relaciones e interrelaciones (por ser recíprocas); a relaciones de relaciones (ya se presenta aquí complejidad); indirectas y mediadas simbólicamente, con posibles interpretaciones distintas, lo que abre un abanico de respuestas alternativas y, así, a cambios estructurales (lo que al nivel de la vida animal no es posible, genéticamente determinada como está).

Complejidad que requiere ser organizada. Lo que implica: ser simplificada, pero serlo a un nivel cada vez más elevado, no retornando al estado primitivo.

Ya el individuo es "una organización que interactúa  con otros" (ya su percepción organiza sensaciones). Cuyos intercambios (simbólicos) con otros, al volverse repetitivos y responder a las expectativas, constituyen estructura. Tanto ésta, simple como compleja. Si compleja, con partes más compuestas e inestables, según sean los movimientos del sistema.

Organización que es dinámica: al agente que opera en el sistema se le presenta un repertorio de respuestas alternativas y escalas de preferencia (no hay una respuesta fija para un mismo estímulo). Y cuanto mayor la posibilidad de elección, mayor la necesidad de información. Siendo que el agente es un individuo consciente, también lo es de las relaciones; lo cual incide en su conducta, y ésta, en los estados del sistema. Esto hace a su sistema, "intencional" o "perseguidor de objetivos". Y cuya retroalimentación permite utilizar información relativa a contingencias sobrevinientes.

Probabilidades que, en un sistema complejo y dinámico, representan las alternativas de intervención en el medio. Y que, ante intrusión de nuevos hechos ambientales, el sistema pueda readaptar su estructura.

En un equilibrio que sea estable; esto es: que ante desviaciones cuente con mecanismos que repongan el orden.

Se configura una "matriz de interacción" que permite el paso, del micronivel del acto a formas más estabilizadas (roles, instituciones). Campo interpersonal que a la vez procure "congruencia" en la conciencia que de sí mismo tienen quienes interactúan. Su resultado genera, mantiene o altera significados y pautas socioculturales.

Habiendo intereses y necesidades con escasez de recursos, se entiene que el pimer imperativo funcional de todo sistema social sea el orden. Con una interacción lo más complementaria posible entre los integrantes. De modo que cada uno se ajuste en la mayor medida posible a las expectativas (legítimas) de los demás.

Emergente del proceso sociocultural es por último la estructura institucional, con normas explícitas, que en su funcionamiento debe atender las necesidades del sistema. Como es el control social. Y con valores compartidos que no se discuten y hacen al sentimiento de pertenencia.

Ahora bien, ¿configura nuestro país un sistema social con los caracteres y cualidades precedentes? ¿con complejidad pero organizado? ¿dinámico pero con respeto al orden? ¿con retroalimentación que procese la información pero que lo haga en beneficio del sistema? ¿con equilibrio estable y control social eficiente? ¿con respeto a valores fundamentales de la convivencia?

No parece. Estabilidad y equilibrio difíciles, lo sé. Si aún en mí mismo: aparento la normalidad de mis actos cotidianos para que se me tenga por cuerdo. Cuando no soy más que la línea quebrada de mis estados de ánimo... poco más que irritabilidad de un protoplasma y tensión animal... aunque crea que porque pienso las domino. Pero cuando encuentro mi mejor manera de escribir algo que he pensado con el suficiente rigor, ese equilibrio entre la materia y la forma me justifica.

De igual modo, hagamos un resultado de nuestra vida social que sea nuestra mejor expresión.

Por Juan Alberto Madile/ Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales.

Su publicación periodística: 03 de Junio de 2019.

 



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